Locura
Ya había perdido la esperanza,
no el interés.
Y entre el narcótico humo del salón,
dulzura por correspondencia,
embriagadora voz...
Ahora si, inútil comprenderlo,
filosofía, al water.
Ella es una incógnita,
un comodín, un misterio.
Nerviosismo, entusiasmo, ilusión,
no os tornéis antónimos.
Recuerdo su voz,
se me parte el corazón.
Quiero oírla a todas horas,
quiero que sea ella la guardiana de mi sueño,
quien me despierte,
quien comparta mis gilipolleces,
quien gima bajo y sobre mis sábanas.
Pocas palabras, muchos pensamientos,
muchas palabras, pocos pensamientos,
imposible mestizaje,
dulce amor...
FKDC. Cáceres, 19 de Noviembre de 2002
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