martes, 27 de mayo de 2008

Zara II

Cuándo te conocí,
eras chiquitita, un peluche negro y canela.
Poco a poco fuiste creciendo,
aprendiendo de la vida,
me llamabas, yo te enseñaba,
a defenderte, a demostrar tu poder,
a ladrar, a no fiarte de nadie,
a protegerme de todo.
Eras muy astuta,
y lo cogiste todo a la primera,
sabías dar la mano, traer los palos,
jugar con las piedras,
abrir las puertas,
sabías hacerte querer.
Te sacaba a dar paseos por el parque,
donde todos los perros te miraban,
unos asustados, otros envidiosos,
unos deseosos de sexo, otros en busca de bronca,
Todos los que pasaban a tu lado torcían la cabeza,
para seguir mirando anonadados,
ese andar tan elegante.
Te llevaron al campo,
donde te acostumbraste a la vida en la calle, sin mi.
Y cada vez que por allí aparecía,
la primera que me venía a saludar,
eras tu, saltando y llenándome de barro,
llorando de alegría.
Aunque estuvieses suelta, libre,
siempre me pedías que te diese un paseo,
y yo te los daba, mirando las estrellas tumbado,
fumándome un cigarro contigo a mi lado,
acariciándote y sin tener ni puta idea de lo que iba a pasar.
Y ocurrió, vinieron unas ovejas.
Las noches se hacían eternas,
resistiendo la tentación,
pero llegó la luna, y con ella, te convertiste en lobo.
En un lobo encantador,
que conquistaba a su presa, la manejaba,
la llevaba a donde quería y la hipnotizaba,
y en el momento oportuno, mandíbula al cuello,
sangre borbotando,
patas fragiles que se desplomaban,
lana en el viento que se lo lleva todo.
Los supervivientes fueron desalojados,
balance, un muerto y un herido por arma blanca,
de marfil,
pura, fría, poseída,
el legado de tus ancestros te robó la libertad,
y te ataron, cadena y colla,
condenada a cadena perpetua,
arrepentida, pegada al suelo se te cayeron las orejas
y por buen comportamiento fuiste absuelta,
se te perdonó, se olvidó el crimen...
Pasó un tiempo, fieste feliz corriendo por el campo,
fuiste madre adoptiva,
y le enseñaste todo lo que sabías,
a un pequeño cachorro que tanto me recuerda a tí.
Y volvieron las ovejas,
pastor fuiste, censurando el subconsciente deseo,
cuidando los corderos,
pero volvió la luna, te susurró al oido,
te recordó tu instinto,
te convenció, y sin saberlo, la volviste a cagar,
en la noche de todos los muertos.
Pensé que había llegado tu hora,
que de esta no te podría salvar,
pero sí, lo conseguí,
las ovejas volverían a su antiguo dueño,
no sois compatibles.
Ignorante pensé,
que el lobo que dentro de ti se esconde,
no volvería si las ovejas no estaban.
Pero tuviste que hacerlo,
volvió el lobo feroz que bailaba con sus corderos,
nuevo balance, el tercer muerto.
Ya no hay remedio, ya está dicho todo,
y lo que más me jode, es que no me pueda despedir,
no lo hice y lo pensé,
pero en mi interior deseaba que no ocurriera.

Ahora, lloro como un niño, como un lobo,
aúllo y me siento tan jodido,
tan triste de perder lo que más he querido.
Siempre te querré, lobito.

Zara

Pequeño cánido de dientes afilados,
guardiana por la mañana, madre por la tarde,
fría asesina en tus ratos libres, perdóname.
La ley de la naturaleza te llama,
ahora estás viva y no te volveré a ver,
lagrimas saladas caen por mi mejilla.
No me olvido de tí,
ni me olvidaré nunca.
Tu lo hubieses dado todo por mí,
y sin embargo aquí sentado
espero impotente a tu verdugo.
Llegará, y con una aguja entre sus dedos, te dirá adios.
Y yo no podré hacerlo, porque lejos de tí,
mirando una pantalla con letras negras sobre un fondo blanco,
escribo intentando aliviar mi pena,
desahogarme un poco,
decirte que te quería tanto,
que el corazón en dos se me ha partido,
en dos no, en doscientos,
y espero que llegue al cielo mi lamento,
y también al infierno,
de los perros, de las almas,
de las vidas que vuelven a la tierra,
donde plantare mil semillas,
para verte crecer de nuevo.
Y allí donde vayas, quiero que sepas,
que para mi siempre serás mi lobo mas querido,
que te recordaré siempre como lo que fuiste,
como mi guardián, mi protector,
mi compañera,
por favor, cuidame zarita.

Mi lunita

Buenas noches me dice la luna,

¿Qué te pasa? te noto extraño,

¿hoy no duermes? no me digas que otra vez

te han hecho daño...

No, no es eso, luna,

es que no me acordaba,

de que la guardiana de mis sueños,

tampoco descansa.

Ella está ahí, en mi cabeza,

dando vueltas y vueltas,

no para de girar,

no sé que hace, pero no puedo soñar.

Inténtalo, es sencillo,

sólo tienes que dejarte llevar,

¿Hacia dónde? Eso da igual.

¿Sabes una cosa? ¿Qué?

Yo también me enamoré una vez...

¿Y qué ocurrió?

nada, por eso estoy aquí,

condenada a velar por el que,

en la oscuridad de la noche,

se siente solo, ya sabes...

Yo no estoy solo.

Ya, por eso eres mi favorito,

tu me necesitas, yo te necesito.

Gracias luna, pero no es eso,

no estoy enamorado.

¿No? ¿Y qué te pasa entonces?

Pues no sé, es raro.

¿Cómo de raro?

Pues tan raro como nada y como todo.

No te entiendo...

Ese es el problema,

que yo tampoco lo entiendo.

Eso es el amor. Que no, luna,

en serio, simplemente, me puse a pensar...

¿Y? ¿Acaso es la primera vez que piensas?

¿Por qué estás escribiendo si no?

No sé, quizá tengas razón...

¿Quieres saber qué te pasa?

...Sí, claro.

A ver... no puedes dormir...

estás pensando en ella, ¿verdad?

¿tu la quieres? ... Un poquito.

¡Ay! pobrecito... llevas tanto tiempo sin amar,

que sin darte cuenta,

te me has vuelto a enamorar.

¿Tu crees? Por supuesto.

¿Y que hago? Díselo a ella.

No puedo ¿Por qué no?

No lo entendería... inténtalo.

Joder, luna, tu siempre tan directa...

Es que no me quiero agobiar...

¡Ay! mi timidín...

tu no te preocupes,

vete a la cama ya, que yo me ocupo.

¿Pero... soñaré con ella? Claro que sí,

tu estate tranquilo...
Muchas gracias, luna.

Dulces sueños mi niño.


FKDC. Cáceres, a 12 de Marzo de 2003

Torpe madrugada

Torpe madrugada,

llegas tarde, confusa y enfermiza.

como un susurro melancólico,

en una profunda noche,

sumido en un apacible sueño.

Real, y fugaz como una estrella,

que llega, deslumbra con sus formas,

y sin dar ni siquiera una despedida,

desaparece...

y me olvidará.

Torpe madrugada,

triste despertar,

triste el pensar,

que en la infinidad de la palabra nunca,

no te volveré a ver.

Destino,

me tienes hastiado,

placeres, sonrisas, alegrías a mi alrededor,

todo es hermoso.

Pero dentro, un vacío abstracto,

un tu no estás que me jode y duele,

putadas sangrando en mi interior.

Mujer perfecta eras,

y en mi imaginación serás,

todo el tiempo necesario hasta que consiga olvidar,

algo que por no acabar,

apenas empezó.

Y aquí te esperan los esbozos de un poeta,

enamorado, insatisfecho, pero vivo.


FKDC. Cáceres, Diciembre de 2002

Balbuceos de un poeta

Balbuceos de un poeta


En el paraíso de los placeres carnales,

me encuentro triste y sin sentido.

Sin mirar atrás pero intentando reír,

los buenos recuerdos pasaron al olvido.

Mi torpe corazón obstinado,

de nuevo cambia de dueño y amo,

y amo, con los ojos cerrados,

aunque cobarde por tratar de esconder,

y sin poder hacer pero queriendo intentar,

por su amor,

locura, una conquista;

por sus labios,

pierdo el control de mi vista;

por su sonrisa,

daría mi vida,

y por su cuerpo,

todas mis noches sin dormir,

sin poder desprenderla de mis sueños,

maquinando y pensando como hacerlo,

buscando el momento perfecto,

el de abrir ese maldito cerco que me separa de ella.

Mi mente no me dice nada,

ella tampoco, y en mi soledad,

de nuevo me refugio y escribo,

tonterías, cosas banales,

verdades como puños y sobre todo

el sentimiento trágico de querer estar contigo

y no poder estarlo.

La situación que tanto he criticado,

ahora la sufro, y sufro,

por verla triste mi día esta acabado,

y si su sonrisa me dedica,

de entre todos soy el mas feliz.

Me paralizo cuando se acerca,

y con su dulce voz,

se me dirige para decir

algo, que para ella quizá no importe,

pero que a mí,

me alegra el día

y me entristece la noche

Quiero contar, hablar, decírtelo,

que sepas.

Quiero actuar, mostrar, enseñártelo,

que veas.

Pero cuando lo intento,

me falla el valor,

la intención se torna desilusión,

y el miedo al rechazo,

A ese no que se me clave en las entrañas

cada vez que te vea...

Pero lo voy a intentar,

pensado esta,

nada tengo que perder,

jugaré a esta ruleta

que pocas opciones me da,

pero al menos,

Podré creer,

que no soy un cobarde,

sino un triste poeta de carretera,

que poco sabe de amor,

y menos aún de letras.



FKDC. Eivissa, Agosto de 2002

Locura

Locura


Ya había perdido la esperanza,

no el interés.

Y entre el narcótico humo del salón,

dulzura por correspondencia,

embriagadora voz...

Ahora si, inútil comprenderlo,

filosofía, al water.

Ella es una incógnita,

un comodín, un misterio.

Nerviosismo, entusiasmo, ilusión,

no os tornéis antónimos.

Recuerdo su voz,

se me parte el corazón.

Quiero oírla a todas horas,

quiero que sea ella la guardiana de mi sueño,

quien me despierte,

quien comparta mis gilipolleces,

quien gima bajo y sobre mis sábanas.

Pocas palabras, muchos pensamientos,

muchas palabras, pocos pensamientos,

imposible mestizaje,

dulce amor...


FKDC. Cáceres, 19 de Noviembre de 2002

Decepción 2 (Psicodelia)

Decepción 2 (Psicodelia)


¿Qué hay detrás

de tan repentina decepción?

¿Soy yo que espero más?

¿La fuente acaba de secar?

¿Es la droga?

Mujeres,

Extraño mundillo.

Un instante tan cercano y al siguiente,

de una hostia al suelo.

Y de rodillas,

mírame, mírate, mírales,

todo va mal,

¿no te das cuenta?

Yo si,

pero no lo entiendo.
Lo que está ante mis ojos,

no lo reconozco,

no es lo que era,

ni era lo que ahora es.

Y uno y uno, tres,

y uno solo, nada.

Soledad, compañía, multitud,

todo es lo mismo,

triste verdad,

libertad, es lo que tiene.

Humo, polvo, sudor, sangre,

hambre quizás,

sin vosotras estoy hambriento,

confuso,

fuso,

semifuso,

iluso,

me excuso, lo siento, disculpa, perdón,

¿os he ofendido? ¡que cabrón!

¿Lo entiendo?

Momento si,

momento no,

no miento, no,

ni entiendo nada.

Y al actuar ciego,

más hostias, molestias,

cagadas, resacas,

todo irracional,

como yo, como todos,

en mi mundo, la razón se ha ido,

redobles continuos simulando una estrategia.

Mujeres

¿qué hacer sin vosotras?

FKDC. Cáceres, 9 de Noviembre de 2002

Decepción

Decepción


Lo has perdido, todo.

¿A qué viene tanta hipocresía,

tanto aparentar?

¿qué me quieres demostrar?

No te entiendo y,

por cierto,

no te creo.
Se que tu no eres así,

pero si quieres serlo,

en tu diario borra mi nombre,

y olvídame.

Quise ser tu amigo,

y algo más,

y querría serlo,

pero de ti,

no de ese engendro.

¿Quieres devolver queriendo

el daño que,

sin querer, te he hecho?

Tu misma, pero no te canses,

que a mi, daño,

ninguno me haces.


FKDC. Cáceres, Noviembre de 2002

Necesito

Necesito


Lunes,

por fin me escribes.

¿Has encontrado un hueco en tu agenda?

Olvídalo, descansa,

porque entre tanta lengua,

entre tanto perro sarnoso acechando carroña,

prefiero seguir mi senda,

no forzar el amar,

que viene a su tiempo, ya,

que no se compra,

ni lo vendo ni lo alquilo,

que no es eterno, ¿o si?

Llegará,

y espero que si llega,

el amor a esta mi cama,

todo lo daré por mantener encendida,

en mi interior esa llama,

de fuego lento que más calienta

que una vulgar fugaz quema de paja,

con doble sentido y sin él,

sin el sentido estoy.

Y apetecerme, lo que se dice apetecerme,

muchísimo.

Necesito una mujer,

y no en tono desesperado,

porque si es para saciar mi sed,

me busco algo.

Pero no la quiero por y para eso.

Necesito amar en la pureza de la palabra.

Necesito querer.

Ese cosquilleo en mi tripa,

esa sonrisa estúpida,

ese amor que todo lo cura.


FKDC. Cáceres, Octubre de 2002

Enajenado

Enajenado


Tus ojos sinceros,

mi mirada perdida.

Tus ganas de todo,

mi pasividad crecida.

Tu orgullo triunfante,

el mío vencido.

Tu imagen en mis sueños,

mi imagen en mi espejo.

El alcohol en mis venas,

la tinta en mis manos,

mi odio hacia todo,

nada cercano.

Podrán mis lagrimas atravesar mares,

podrán mis ojos aguantar la luz,

podrá mi cuerpo soportar el trabajo,

pero lo que no se es si mi corazón,

entre tanto cazador,

seguirá tranquilo,

y sólo tuyo.



FKDC. Eivissa, Agosto de 2002

Para la iglesia

Para la iglesia


Nadie conoce al mismo en el que creen.

Viven rogando y suplicando,

sin darse cuenta de que sus vidas,

más que de ese tipo,

dependen de ellos solos.

Sólo pensando en el mal,

en cuantas veces han rozado el pecado,

en si merece la pena vivir derrochando.

Y ellos. Santificando y cobrando,

envueltos en oro por abstinencia,

cuando la veracidad de su promesa

es igual a la de los políticos.

Come su pan, serás perdonado,

bebe su vino para seguir engañado,

cuéntales tus penas, se castigado,

tres avemarías y todo acabado.

Ir pagando su plaza en el cielo,

toda su preocupación.
Aumentad su fortuna...

¿Sabéis lo que os digo?

Que me cago en dios.


FKDC. Mayo de 2002

Odio a saco (Puta sociedad)

Odio a saco (Puta sociedad)


Quiero que las gotas de mi odio,

enjuaguen vuestra tolerada intolerancia.

Quiero que la rabia, pasiva,

cansada, pero no rendida,

que aún recorre mis tuguriosas venas,

exprima su jugo escaso y contundente,

y me ayude a apoyar mi peso,

y junto a mi peso, mi rencor,

mi orgullo, y mis ansias,

hartas ya de ser ansiosas,

sobre vuestras columnas vertebrales,

sobre la mierda que habéis creado

y todos, por no generalizar,

ayudamos a sostener.

Aquí, cuando algo falla,

existe un error provocado,

involuntario pero infundado,

por asesinos y castradores de sueños e ilusiones,

por quienes crean ese sistema,

y viven de el, pero no lo viven.

Daría mi vida por ver al necio,

que, neciamente, niega a inmigrantes

entrar en este puto país,

ahogándose en pateras.

Por ver a ladrón de libertades

detenido y juzgado,

por una utópica justicia,

que no sea irónica y sarcástica como lo es ésta.

Por ver a los políticos, empeñados en no solucionar problemas,

detenidos por violar los derechos de todo ser.

Vosotros,

los que seguís educando a la gente con ideales del todo vacíos,

los que llamáis democracia a la dictadura,

libertad al dinero

y enseñanza a la manipulación,

vosotros, merecéis mi odio.


FKDC. Mayo de 2002

¿Dónde estás?

¿Dónde estás?


Entre el humo de mis cigarros,

en mis dudosos pensamientos,

en las figuras de las nubes,

en las canciones de amor,

en las canciones de odio,

en las canciones,

en cada calle,

en cada momento,

en todos y cada uno de mis sueños,

en algún sueño de algún tercero,

en la imaginación de cualquier poeta,

en la triste mirada de mi perra,

en los papeles arrugados,

en las sombras de mi casa,

en los buenos recuerdos,

en mi,

en cada despertar,

y sobre todo,

en cada anochecer.

En mis lagrimas,

en mis sonrisas,

en mis ojos grises,

en mi ojos verdes,

y, por desgracia,

en mi ojos marrones.


FKDC. Abril de 2002

Muerte

Muerte


He rozado con mis labios,

los carnosos labios de la muerte.

En las noches ásperas

se me acerca, desnuda,

con esa mirada ardiente que,

hasta al mismo sol, hiela.

Todas las noches ásperas,

sueño con ella,

y al despertarme,

la veo y declaro mi amor.

Me acaricia,

con el frío de sus púrpuras pero blancas yemas,

y me asusta,

y le digo que se aleje.

Me congela con su mirada,

pero no me atrevo a acercarme.

Cada noche áspera me pregunto

¿es a mi a quien ama?

¿por qué me visita tan frecuentemente?

Ella sabe que la busco,

pero más tarde me arrepiento.

No quiero que se canse de este juego.

Tengo miedo de que se canse de este juego,

y en una de esas noches ásperas,

entre en mi cama, desnuda,

me abrace, me hiele,

y no me deje escapar,

y por fin formar parte de su nube,

de esa belleza eterna,

que a todos, absortos, deja, entre sus piernas.


FKDC. Abril de 2002

Desnudo

Desnudo


Desnudo de mi mismo y ausente,

sin miedo a morir, sólo a lo oscuro.

Fui ganando, tristemente,

las batallas que perdí, sin disimulo.

Torpe, creí poder ser dios,

Y aún lo creo, ¡ciego!

y creé sin esfuerzos,

y con la misma atención del que no está atento,

de mi casa los cimientos,

y de mi árbol, la raíz.

Y así, bajo tierra,

Con vivos en cadáveres y muertos sonriendo,

creé el cielo, y me arrepiento,

pues es inalcanzable conocerlo,

porque nadie llega a tocarlo.

Inalcanzable contarlo,

pues al tocarlo,

no existen ni testigo, ni juez, ni abogados,

sólo el acusado de inmediato condenado,

condenado antes incluso,

condenado desde que crea ese cielo,

y todos lo creamos,

y todos condenados.


FKDC. Marzo de 2002

Rajamiento en mi menor

Rajamiento en mi menor


Ayer lloraba en mi cama,

pensando que decirte,

apagándose nuestra llama,

cansado, agobiado y triste.

Hoy me acerco a ti,

me acerco y te veo,

te explico y te cuento,

me odias, lo siento.

Hablamos y por fin te convenzo,

que por respetarte no lo intento,

que lo nuestro dejo,

porque deseo a otra.
Y la deseo con pasión,

que mejor dejarlo,

que no quiero vivir engañado.

El culpable me siento.

Pero aferrado al whiskey,

comienzo a ver de otra manera,

que no me has querido,

que no me has amado,

que todo era mentira,

que todo era falso.

Y ahora te odio.

Odio tu hipocresía.

Odio tu falsedad.

Te odio a ti,

por ocultar la verdad,

por quedar yo mal,

por...

por puta.


FKDC. 8 de Agosto de 2001

Perdóname

Perdóname


Perdóname,

perdóname por haberte querido,

por haberte amado,

y por al no saber, haberte herido.

Perdona a mi frágil corazón,

por ser tan bobo y enamoradizo,

por ser tan terco y amar sin razón,

por no dar explicación,

y por hacerlo sin sentido.

Perdóname por no poder,

por no saber controlar mis sentimientos,

porque yo quiero quererte,

pero no puedo si te miento,

prefiero no amar si no lo siento.

No puedo seguir así,

no logro conciliar el sueño,

mi mente se pierde,

continuamente,

y mi corazón tiene ahora otro dueño.
Espero que me entiendas,

aunque ni yo logro entenderlo,

no puedo seguir así,

seguir llorando y sin fin,

acomodarme a mis sentimientos,

a cambiar constantemente,

a no poder contenerme,

y a quedarme sin aliento.

Se que me arrepentiré,

que no debí hacer esto,

pero no puedo engañarte,

no quiero engañarte,

yo sólo quiero quererte,

pero no puedo.

Sólo me queda esperar,

que no te enfades conmigo,

que aunque deje de ser tu novio,

seguiré siendo tu amigo.


FKDC. 8 de Agosto de 2001

Quién pudiera

Quién pudiera


Quién pudiera ser,
el vaso del que bebes,
quien pudiera ser,
la flor que hueles,
la esponja que te acaricia,
la voz que te consuela,
el perfume que te perfuma,
tu cama, tu silla o tu mesa,
para estar cerca tuya,
para estar a tu vera.

Quién pudiera ser,
el espejo en el que te reflejas,
el caramelo que saboreas,
o el muñeco que no dejas.

Quién pudiera ser,
los labios que te besan,
que te juran su amor,

los brazos que te abrazan,
los ojos que te miran.

Quién pudiera ser,
tu vaso, tu esponja o tu flor,
tu perfume, tu cama o tu voz,
tu silla, tu mesa o tu espejo,
tu caramelo o tu muñeco,

Los labios, los brazos, los ojos,
podrían ser los míos...
...serán los míos.

FKDC. 7 de Agosto de 2001