Balbuceos de un poeta
En el paraíso de los placeres carnales,
me encuentro triste y sin sentido.
Sin mirar atrás pero intentando reír,
los buenos recuerdos pasaron al olvido.
Mi torpe corazón obstinado,
de nuevo cambia de dueño y amo,
y amo, con los ojos cerrados,
aunque cobarde por tratar de esconder,
y sin poder hacer pero queriendo intentar,
por su amor,
locura, una conquista;
por sus labios,
pierdo el control de mi vista;
por su sonrisa,
daría mi vida,
y por su cuerpo,
todas mis noches sin dormir,
sin poder desprenderla de mis sueños,
maquinando y pensando como hacerlo,
buscando el momento perfecto,
el de abrir ese maldito cerco que me separa de ella.
Mi mente no me dice nada,
ella tampoco, y en mi soledad,
de nuevo me refugio y escribo,
tonterías, cosas banales,
verdades como puños y sobre todo
el sentimiento trágico de querer estar contigo
y no poder estarlo.
La situación que tanto he criticado,
ahora la sufro, y sufro,
por verla triste mi día esta acabado,
y si su sonrisa me dedica,
de entre todos soy el mas feliz.
Me paralizo cuando se acerca,
y con su dulce voz,
se me dirige para decir
algo, que para ella quizá no importe,
pero que a mí,
me alegra el día
y me entristece la noche
Quiero contar, hablar, decírtelo,
que sepas.
Quiero actuar, mostrar, enseñártelo,
que veas.
Pero cuando lo intento,
me falla el valor,
la intención se torna desilusión,
y el miedo al rechazo,
A ese no que se me clave en las entrañas
cada vez que te vea...
Pero lo voy a intentar,
pensado esta,
nada tengo que perder,
jugaré a esta ruleta
que pocas opciones me da,
pero al menos,
Podré creer,
que no soy un cobarde,
sino un triste poeta de carretera,
que poco sabe de amor,
y menos aún de letras.
FKDC. Eivissa, Agosto de 2002
No hay comentarios:
Publicar un comentario