Desnudo
Desnudo de mi mismo y ausente,
sin miedo a morir, sólo a lo oscuro.
Fui ganando, tristemente,
las batallas que perdí, sin disimulo.
Torpe, creí poder ser dios,
Y aún lo creo, ¡ciego!
y creé sin esfuerzos,
y con la misma atención del que no está atento,
de mi casa los cimientos,
y de mi árbol, la raíz.
Y así, bajo tierra,
Con vivos en cadáveres y muertos sonriendo,
creé el cielo, y me arrepiento,
pues es inalcanzable conocerlo,
porque nadie llega a tocarlo.
Inalcanzable contarlo,
pues al tocarlo,
no existen ni testigo, ni juez, ni abogados,
sólo el acusado de inmediato condenado,
condenado antes incluso,
condenado desde que crea ese cielo,
y todos lo creamos,
y todos condenados.
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